Enfoques y Modelos en Victimología: Un Análisis de las Perspectivas Tradicional, Positivista, Crítica y Constructivista sobre la Victimización Oculta.
La victimología como disciplina que estudia
a las víctimas del delito ha tenido una evolución que permite categorizarla en
cuatro enfoques: el tradicional, el positivista, el crítico y el
constructivista (Gerez, 2022). El enfoque tradicional se centra en el estudio
legal y médico de la víctima, con un interés en su vulnerabilidad y cómo puede
ser compensada. El positivista busca identificar factores de riesgo para
convertirse en víctima mediante metodologías cuantitativas. El crítico analiza
las causas sociales, económicas y políticas que propician la victimización.
Finalmente, la victimología constructivista estudia los significados,
percepciones y construcción social del concepto de víctima (Sandoval, 2019).
Cada una de estas aproximaciones provee
conocimientos valiosos sobre las víctimas y cómo prevenir futuros delitos. Sin
embargo, todas enfrentan el problema de la victimización oculta: aquellos
delitos que nunca se denuncian o registran en estadísticas oficiales (Gerez,
2022). Esta realidad invisible hace muy difícil tener un conocimiento preciso
sobre las verdaderas dimensiones y características de la victimización en una
sociedad.
La noticia referida ilustra claramente este
fenómeno. Indica que en España solo 1 de cada 5 mujeres víctimas de violencia
machista acude a interponer una denuncia, lo cual significa que aproximadamente
80% de estos casos permanecen ocultos. Las razones que se señalan tienen que
ver con la dependencia económica de la víctima, no identificarse como tal,
desconocimiento de recursos disponibles, desconfianza en el sistema, entre
otros. Y esto ocurre aún cuando España es considerado un país con políticas avanzadas
para atender la violencia contra la mujer.
Desde una perspectiva victimológica
tradicional, esta situación limita enormemente el conocimiento sobre el daño
real infringido a estas víctimas y las compensaciones o apoyos que podrían
requerir. El positivismo tampoco puede construir explicaciones confiables al no
contar con información completa para sus análisis estadísticos. La victimología
crítica tiene dificultades para movilizar cambios sociales o reformas legales
sin evidencia sólida sobre las fallas del sistema. Incluso para la vertiente
constructivista es difícil comprender a cabalidad la construcción social de
“víctima de violencia machista” cuando la mayoría permanece invisible.
La precariedad del conocimiento sobre la
dimensión real de cualquier forma de victimización derivada de la cifra oculta,
representa un enorme obstáculo para el desarrollo de la victimología en
cualquiera de sus vertientes. Impide dimensionar adecuadamente el problema,
diseñar explicaciones integrales de sus causas, promover reformas efectivas, y
comprender a profundidad las experiencias y necesidades de las víctimas.
Frente al alarmante panorama que representa
la victimización oculta para el avance de la victimología como disciplina
científica, se vuelve urgente y prioritario que los estudiosos e investigadores
del campo direccionen esfuerzos específicos para elucidar y atender las
múltiples causas que subyacen a este fenómeno tan prevalente pero invisible.
Se requiere en primer lugar un abordaje
integral basado en aproximaciones metodológicas mixtas que permitan obtener una
visión más completa. Por una parte, se necesitan estudios cuantitativos a gran
escala, que empleen encuestas y técnicas de estimación para determinar
parámetros como la prevalencia o incidencia aproximada de los distintos tipos
de victimización oculta en diversas poblaciones y contextos socioeconómicos.
Asimismo, es deseable el uso de estudios longitudinales para evaluar tendencias
temporales.
Pero también es imprescindible recurrir a
metodologías cualitativas como entrevistas en profundidad y grupos focales para
comprender desde la voz de las propias víctimas sus experiencias con la
violencia sufrida y barreras afrontadas para hablar sobre ello o buscar apoyo
formal. De esta forma se pueden explorar aspectos mucho más difíciles de
capturar solo mediante estadísticas, como los significados asociados al
silencio o sus efectos psicoemocionales. Ambos tipos de hallazgos son
igualmente cruciales para construir un mapa explicativo robusto del problema en
múltiples niveles.
Un aspecto central que estos estudios deben
examinar son los factores que funcionan activamente desincentivando la búsqueda
de ayuda o denuncia ante las autoridades de las víctimas de delitos -lo que
perpetúa el ciclo de invisibilidad. Estas barreras pueden ubicarse a nivel
social e institucional, por ejemplo falta de confianza en la respuesta
policial, judicial y de servicios por casos previos mal manejados, lo cual
disuade a las víctimas a exponerse nuevamente. También existen impedimentos
estructurales de tipo económico, como la dependencia financiera del victimario,
y otros de tipo cultural como el miedo al estigma.
Una vez identificados estos factores
inhibidores, la victimología debe colaborar también de forma propositiva con
innovadores programas que los aborden directamente. Por ejemplo, iniciativas de
acompañamiento psicosociojurídico durante todo el proceso de denuncia para
reducir desconfianza y aumentar seguridad de quienes deciden dar el primer
paso; o campañas de concientización masivas para contrarrestar mitos y
prejuicios culturales en torno a ciertos delitos.
Asimismo, a nivel de políticas públicas la
victimología está llamada a aportar sus conocimientos para el diseño de
respuestas sociales y reformas legales que redunden en mayor protección,
reparación y empoderamiento para que víctimas en situación de riesgo puedan
hacer oír su voz. Estas intervenciones legislativas y programáticas deben
incorporar siempre las propias demandas y narrativas de las víctimas sobre lo
que necesitan, pues ellas son las más indicadas para orientar cómo romper su
invisibilización.
Atender el escollo que representa la
victimización ausente en los registros oficiales merece hoy en día la
dedicación de los mejores esfuerzos investigativos de la victimología. A través
de un abordaje integral, propositivo y centrado en las víctimas desde una
diversidad de frentes -estudio, difusión, programas, leyes y políticas- tiene
el potencial de expandir enormemente la capacidad de la disciplina para avanzar
en sus objetivos fundamentales de comprensión, prevención y asistencia en torno
a la violencia delictiva.Atender la raíz del problema de información sobre
victimización oculta permitirá a la victimología consolidarse como un campo
científico sólido capaz de cumplir a cabalidad sus objetivos fundamentales:
conocer en profundidad las causas, características y consecuencias de la
victimización; prevenir de forma efectiva la ocurrencia de nuevos delitos y
revictimizaciones; y asistir integralmente a las víctimas tanto en sus
necesidades prácticas como en su reparación emocional y empoderamiento.
Al dimensionar más precisamente las formas
de violencia que permanecen ocultas, la victimología podrá construir
explicaciones más integrales sobre por qué ocurren los delitos, quiénes y dónde
se concentran mayormente las victimizaciones, cómo se podrían prevenir, y
cuáles son las necesidades concretas de apoyo y justicia para las víctimas.
Todo esto permitirá también calibrar de mejor manera si las actuales políticas
públicas, programas sociales y respuestas institucionales están siendo
efectivas.
Con información más completa se facilita
también la identificación de factores de riesgo tanto individuales como
colectivos para implementar estrategias preventivas focalizadas. Asimismo, la
visibilización de víctimas ocultas favorece la denuncia y rompe con el ciclo de
violencia al no permitir la impunidad del agresor.
Por su parte, los y las futuras
profesionales de la victimología tienen una crucial labor que cumplir para
consolidar este campo emergente. Tienen la responsabilidad de impulsar decidida
y proactivamente líneas de investigación innovadoras para elucidar las causas y
manifestaciones de la victimización oculta. Esto requerirá una disposición para
trabajo interdisciplinario colaborando con profesionales de la sociología,
psicología, medicina, derecho y ciencias políticas.
Juntos pueden aportar miradas
complementarias y construir nuevas comprensiones integrales de este complejo
fenómeno. Los hallazgos científicos
luego deben activamente traducirse y transferirse a tomadores de decisión para
diseñar políticas públicas, programas y reformas legales que respondan
efectivamente a las necesidades identificadas de prevención y asistencia
victimológica.
Los futuros victimólogos tienen también un
rol fundamental en la defensa de los derechos e intereses de las víctimas ante
instancias sociales y autoridades judiciales. Deben asumir con audacia y
convicción ética la labor de dar voz y apoyar a quienes han sufrido en
silencio, facilitando su expresión y reparación. Esta labor de abogacía es
clave para contrarrestar la desatención e invisibilización histórica de las
víctimas más vulnerables.
Sacar a la luz y atender los profundos retos
de información, explicación, prevención y respuesta que plantea la
victimización oculta será un paso fundamental para el avance científico y
social de la victimología en beneficio de todas las sociedades.
Referencias
Gerez Días, F. (2022). Manual de
victimología. Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.
Humanidad Vigente. (2016). Las víctimas,
principales afectadas con el resultado de los comicios del pasado 2 de octubre
[Fotografía]. Humanidad Vigente. Centro Crímina. (2015, 11 de junio). Tipos y Procesos de Victimización [Video]. YouTube. https://youtu.be/hkhBZC1eJ2M?si=7Fj0USg1gzLltRAn Sandoval, L. (2019). Justicia restaurativa y
la superación de la victimización secundaria de las víctimas de violaciones
graves a los derechos humanos. Revista de Derechos Humanos y Estudios Sociales,
11(22), 141-159. https://doi.org/10.31244/ddhh/2019.22.07

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