Enfoques y Modelos en Victimología: Un Análisis de las Perspectivas Tradicional, Positivista, Crítica y Constructivista sobre la Victimización Oculta.

 

Figura 1. Las víctimas, principales afectadas con el resultado de los comicios del pasado 2 de octubre Nota. La imagen muestra a un grupo de personas que participaron en una audiencia temática ante la CIDH para exponer sus preocupaciones sobre el proceso de paz en Colombia. Fuente: Humanidad Vigente (2016).

La victimología como disciplina que estudia a las víctimas del delito ha tenido una evolución que permite categorizarla en cuatro enfoques: el tradicional, el positivista, el crítico y el constructivista (Gerez, 2022). El enfoque tradicional se centra en el estudio legal y médico de la víctima, con un interés en su vulnerabilidad y cómo puede ser compensada. El positivista busca identificar factores de riesgo para convertirse en víctima mediante metodologías cuantitativas. El crítico analiza las causas sociales, económicas y políticas que propician la victimización. Finalmente, la victimología constructivista estudia los significados, percepciones y construcción social del concepto de víctima (Sandoval, 2019).

Cada una de estas aproximaciones provee conocimientos valiosos sobre las víctimas y cómo prevenir futuros delitos. Sin embargo, todas enfrentan el problema de la victimización oculta: aquellos delitos que nunca se denuncian o registran en estadísticas oficiales (Gerez, 2022). Esta realidad invisible hace muy difícil tener un conocimiento preciso sobre las verdaderas dimensiones y características de la victimización en una sociedad.

La noticia referida ilustra claramente este fenómeno. Indica que en España solo 1 de cada 5 mujeres víctimas de violencia machista acude a interponer una denuncia, lo cual significa que aproximadamente 80% de estos casos permanecen ocultos. Las razones que se señalan tienen que ver con la dependencia económica de la víctima, no identificarse como tal, desconocimiento de recursos disponibles, desconfianza en el sistema, entre otros. Y esto ocurre aún cuando España es considerado un país con políticas avanzadas para atender la violencia contra la mujer.

Desde una perspectiva victimológica tradicional, esta situación limita enormemente el conocimiento sobre el daño real infringido a estas víctimas y las compensaciones o apoyos que podrían requerir. El positivismo tampoco puede construir explicaciones confiables al no contar con información completa para sus análisis estadísticos. La victimología crítica tiene dificultades para movilizar cambios sociales o reformas legales sin evidencia sólida sobre las fallas del sistema. Incluso para la vertiente constructivista es difícil comprender a cabalidad la construcción social de “víctima de violencia machista” cuando la mayoría permanece invisible.

La precariedad del conocimiento sobre la dimensión real de cualquier forma de victimización derivada de la cifra oculta, representa un enorme obstáculo para el desarrollo de la victimología en cualquiera de sus vertientes. Impide dimensionar adecuadamente el problema, diseñar explicaciones integrales de sus causas, promover reformas efectivas, y comprender a profundidad las experiencias y necesidades de las víctimas.

Frente al alarmante panorama que representa la victimización oculta para el avance de la victimología como disciplina científica, se vuelve urgente y prioritario que los estudiosos e investigadores del campo direccionen esfuerzos específicos para elucidar y atender las múltiples causas que subyacen a este fenómeno tan prevalente pero invisible.

Se requiere en primer lugar un abordaje integral basado en aproximaciones metodológicas mixtas que permitan obtener una visión más completa. Por una parte, se necesitan estudios cuantitativos a gran escala, que empleen encuestas y técnicas de estimación para determinar parámetros como la prevalencia o incidencia aproximada de los distintos tipos de victimización oculta en diversas poblaciones y contextos socioeconómicos. Asimismo, es deseable el uso de estudios longitudinales para evaluar tendencias temporales. 

Pero también es imprescindible recurrir a metodologías cualitativas como entrevistas en profundidad y grupos focales para comprender desde la voz de las propias víctimas sus experiencias con la violencia sufrida y barreras afrontadas para hablar sobre ello o buscar apoyo formal. De esta forma se pueden explorar aspectos mucho más difíciles de capturar solo mediante estadísticas, como los significados asociados al silencio o sus efectos psicoemocionales. Ambos tipos de hallazgos son igualmente cruciales para construir un mapa explicativo robusto del problema en múltiples niveles. 

Un aspecto central que estos estudios deben examinar son los factores que funcionan activamente desincentivando la búsqueda de ayuda o denuncia ante las autoridades de las víctimas de delitos -lo que perpetúa el ciclo de invisibilidad. Estas barreras pueden ubicarse a nivel social e institucional, por ejemplo falta de confianza en la respuesta policial, judicial y de servicios por casos previos mal manejados, lo cual disuade a las víctimas a exponerse nuevamente. También existen impedimentos estructurales de tipo económico, como la dependencia financiera del victimario, y otros de tipo cultural como el miedo al estigma.

Una vez identificados estos factores inhibidores, la victimología debe colaborar también de forma propositiva con innovadores programas que los aborden directamente. Por ejemplo, iniciativas de acompañamiento psicosociojurídico durante todo el proceso de denuncia para reducir desconfianza y aumentar seguridad de quienes deciden dar el primer paso; o campañas de concientización masivas para contrarrestar mitos y prejuicios culturales en torno a ciertos delitos.

Asimismo, a nivel de políticas públicas la victimología está llamada a aportar sus conocimientos para el diseño de respuestas sociales y reformas legales que redunden en mayor protección, reparación y empoderamiento para que víctimas en situación de riesgo puedan hacer oír su voz. Estas intervenciones legislativas y programáticas deben incorporar siempre las propias demandas y narrativas de las víctimas sobre lo que necesitan, pues ellas son las más indicadas para orientar cómo romper su invisibilización.

Atender el escollo que representa la victimización ausente en los registros oficiales merece hoy en día la dedicación de los mejores esfuerzos investigativos de la victimología. A través de un abordaje integral, propositivo y centrado en las víctimas desde una diversidad de frentes -estudio, difusión, programas, leyes y políticas- tiene el potencial de expandir enormemente la capacidad de la disciplina para avanzar en sus objetivos fundamentales de comprensión, prevención y asistencia en torno a la violencia delictiva.Atender la raíz del problema de información sobre victimización oculta permitirá a la victimología consolidarse como un campo científico sólido capaz de cumplir a cabalidad sus objetivos fundamentales: conocer en profundidad las causas, características y consecuencias de la victimización; prevenir de forma efectiva la ocurrencia de nuevos delitos y revictimizaciones; y asistir integralmente a las víctimas tanto en sus necesidades prácticas como en su reparación emocional y empoderamiento.

Al dimensionar más precisamente las formas de violencia que permanecen ocultas, la victimología podrá construir explicaciones más integrales sobre por qué ocurren los delitos, quiénes y dónde se concentran mayormente las victimizaciones, cómo se podrían prevenir, y cuáles son las necesidades concretas de apoyo y justicia para las víctimas. Todo esto permitirá también calibrar de mejor manera si las actuales políticas públicas, programas sociales y respuestas institucionales están siendo efectivas.

Con información más completa se facilita también la identificación de factores de riesgo tanto individuales como colectivos para implementar estrategias preventivas focalizadas. Asimismo, la visibilización de víctimas ocultas favorece la denuncia y rompe con el ciclo de violencia al no permitir la impunidad del agresor. 

Por su parte, los y las futuras profesionales de la victimología tienen una crucial labor que cumplir para consolidar este campo emergente. Tienen la responsabilidad de impulsar decidida y proactivamente líneas de investigación innovadoras para elucidar las causas y manifestaciones de la victimización oculta. Esto requerirá una disposición para trabajo interdisciplinario colaborando con profesionales de la sociología, psicología, medicina, derecho y ciencias políticas.

Juntos pueden aportar miradas complementarias y construir nuevas comprensiones integrales de este complejo fenómeno.  Los hallazgos científicos luego deben activamente traducirse y transferirse a tomadores de decisión para diseñar políticas públicas, programas y reformas legales que respondan efectivamente a las necesidades identificadas de prevención y asistencia victimológica.

Los futuros victimólogos tienen también un rol fundamental en la defensa de los derechos e intereses de las víctimas ante instancias sociales y autoridades judiciales. Deben asumir con audacia y convicción ética la labor de dar voz y apoyar a quienes han sufrido en silencio, facilitando su expresión y reparación. Esta labor de abogacía es clave para contrarrestar la desatención e invisibilización histórica de las víctimas más vulnerables.

Sacar a la luz y atender los profundos retos de información, explicación, prevención y respuesta que plantea la victimización oculta será un paso fundamental para el avance científico y social de la victimología en beneficio de todas las sociedades.



Referencias

Gerez Días, F. (2022). Manual de victimología. Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.

Humanidad Vigente. (2016). Las víctimas, principales afectadas con el resultado de los comicios del pasado 2 de octubre [Fotografía]. Humanidad Vigente.

Centro Crímina. (2015, 11 de junio). Tipos y Procesos de Victimización [Video]. YouTube. https://youtu.be/hkhBZC1eJ2M?si=7Fj0USg1gzLltRAn

Sandoval, L. (2019). Justicia restaurativa y la superación de la victimización secundaria de las víctimas de violaciones graves a los derechos humanos. Revista de Derechos Humanos y Estudios Sociales, 11(22), 141-159. https://doi.org/10.31244/ddhh/2019.22.07

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