Vulnerabilidad digital de niños y adultos mayores: estrategias de prevención frente a nuevas modalidades de victimización en línea.
La vulnerabilidad de ciertos grupos
poblacionales los expone a un mayor riesgo de victimización, especialmente con
el auge de las tecnologías que facilitan nuevas formas de victimización. Los
adultos mayores y los niños son particularmente vulnerables en el ciberespacio.
Según un estudio, en 2021 Costa Rica registró un aumento del 233% en denuncias
por delitos informáticos con respecto al año anterior, siendo el phishing, el
fraude electrónico y la suplantación de identidad los más frecuentes (Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo [PNUD], 2022).
Esta situación nos obliga a reflexionar
sobre las condiciones de vulnerabilidad que propician la victimización. Al
respecto, Kessler (2009) señala que la vulnerabilidad social se relaciona con
“la incapacidad de respuesta ante la adversidad” (p.65). En esa línea, la edad
puede constituir un factor de vulnerabilidad. Por un lado, los adultos mayores,
dado los cambios físicos y cognitivos asociados al envejecimiento, enfrentan
dificultades para defenderse ante situaciones adversas. Por otro lado, los niños
tienen una comprensión limitada sobre las implicaciones de sus acciones y sobre
los riesgos a los que se exponen, especialmente en entornos digitales.
Además de la edad, Arias et al. (2016)
identifican como factores de vulnerabilidad “el género, la clase social, la
pertenencia a minorías étnicas y la discapacidad física o psíquica de las
personas” (p.147). En efecto, las mujeres, las personas de escasos recursos y
los grupos minoritarios enfrentan con frecuencia situaciones de discriminación
y exclusión que minan sus capacidades para protegerse de la victimización.
En el contexto actual, el desarrollo
tecnológico también está configurando nuevos escenarios de vulnerabilidad ante
el cibercrimen. La integración de las tecnologías digitales en todos los
ámbitos de la vida cotidiana ha creado nuevas oportunidades para los predadores
informáticos. Al respecto, Mesch (2009) advierte que “a medida que Internet se
integra en la vida cotidiana de más personas, los riesgos de victimización en
línea también aumentan” (p.159).
Hoy vivimos inmersos en un amplio ecosistema
digital conformado por redes sociales, comercio electrónico, banca en línea,
expedientes médicos digitales, entre muchos otros. Todas nuestras interacciones
en este entorno van dejando rastros de información personal y huellas digitales
que pueden ser aprovechadas con fines delictivos. Así proliferan modalidades
como el phishing para robar credenciales bancarias, la ingeniería social para
manipular personas, el cryptojacking para minar criptomonedas ilícitamente, la
filtración de bases de datos para vender información personal en la dark web,
por mencionar algunos.
Dentro de este contexto, niños, adolescentes
y adultos mayores se han vuelto particularmente más vulnerables frente al
accionar de depredadores digitales. Factores como la ingenuidad, la
impulsividad, la necesidad de aceptación grupal, el desconocimiento sobre
configuraciones de privacidad y el deterioro cognitivo propio de la senectud,
están siendo aprovechados por estafadores que logran su confianza mediante
estrategias de persuasión cada vez más refinadas.
Por ello, resulta urgente abordar esta
problemática e implementar medidas integrales de prevención focalizadas en la
protección de los grupos etarios más vulnerables en el entorno digital. Las
respuestas deben contemplar tanto reformas legales para penalizar las nuevas
modalidades de cibercrimen, como políticas de concientización sobre riesgos
dirigidas a la población vulnerable, controles parentales en dispositivos
tecnológicos, capacitación a cuidadores y familias sobre señales de
victimización, entre otras acciones que permitan prevenir y reducir la
creciente victimización en línea de niños y adultos mayores.
Al respecto, una estrategia clave es la
alfabetización digital de adultos mayores y niños. Esto implica, en palabras de
Gordo et al. (2019), desarrollar “habilidades y conocimientos necesarios para
utilizar Internet de forma segura y responsable” (p.3). Se requieren programas
educativos sobre protección de datos personales, detección de fraudes
electrónicos, configuración de privacidad en redes sociales, entre otros. Así
se empoderará a estas poblaciones para que naveguen el ciberespacio de manera
informada y segura.
Otra línea de acción importante es
establecer canales accesibles de denuncia ante delitos informáticos. A pesar
del incremento alarmante de ciberdelitos en los últimos años, las posibilidades
para que las víctimas efectivamente denuncien estos hechos son aún muy
limitadas. Los sistemas actuales de recepción de denuncias del Ministerio
Público no están adaptados a la complejidad técnica ni a las necesidades
particulares de vulnerabilidad que caracterizan a muchas víctimas de
ciberdelitos.
Esto se observa claramente en poblaciones
como adultos mayores, niños o personas con discapacidad cognitiva, quienes no
solo requieren canales de fácil uso y lenguaje sencillo, sino también
privacidad, confidencialidad y acompañamiento profesional para completar el
tortuoso proceso de formulación de una denuncia penal en un sistema
predominantemente análogo. Por ello, expertos como Colodro Quiroz (2022)
plantean implementar “una plataforma electrónica amigable, expedita y
focalizada donde se unifiquen todos los canales e instrumentos que permitan
denunciar ilícitos informáticos” (p.167).
Esta plataforma debería diseñarse pensando
en las necesidades de grupos vulnerables como principal usuario, de modo que
cuente con funcionalidades como lectura de pantalla para débiles visuales,
texto traducido a lenguaje de señas, asistencia de un profesional en psicología
ante eventos traumáticos, entre otras. La interfaz podría ser similar a la de
una aplicación móvil, aprovechando la familiaridad que muchos usuarios ya
tienen con ese formato. Y el back-end o arquitectura del software debería
permitir derivar los casos de forma expedita a las autoridades correspondientes
según el tipo penal.
De esta manera se superaría la dispersión
actual, facilitando que las víctimas -especialmente los grupos más vulnerables-
puedan reportar los incidentes de victimización en línea y activar
efectivamente rutas especializadas de investigación, judicialización y sanción
acordes al bien jurídico afectado. Así se incentivaría la denuncia, se
recopilarían valiosos datos criminológicos sobre la evolución de los
ciberdelitos y, lo más importante, se evitaría la impunidad y revictimización
que hoy caracteriza los escasos casos que logran ingresar a un sistema de
justicia penal desbordado e inadecuado para atender esta problemática.
En definitiva, la victimización expone a las
personas más vulnerables de la sociedad a severos daños emocionales, sociales y
económicos. Los adultos mayores y los niños, al enfrentar condiciones de
dependencia, discapacidad, falta de apoyo familiar o desconocimiento sobre los
entornos digitales, ven sus derechos humanos gravemente vulnerados mediante
acciones delictivas como el phishing, la estafa electrónica o la suplantación
de identidad. Estos hechos victimizantes les ocasionan profundas afectaciones
psicológicas como depresión, ansiedad, estrés postraumático; deterioran sus
redes de apoyo al erosionar la confianza en sus relaciones cercanas; e incluso
llegan a causar pérdidas patrimoniales significativas que comprometen su
seguridad económica.
Las tecnologías de la información y la
comunicación están creando nuevas modalidades de victimización en entornos como
las redes sociales, los juegos en línea, la banca electrónica o el comercio
digital. Ciberdelitos como el grooming, el ciberbullying, la pornografía
infantil, la trata de personas o el robo de identidad digital, están
proliferando de maneras impensadas. Esta compleja y cambiante realidad requiere
respuestas integrales desde el Estado, la empresa privada y la sociedad civil.
Se necesita que las agencias gubernamentales
especializadas en ciberseguridad y protección de grupos vulnerables fortalezcan
sus capacidades tecnológicas y humanas para hacer frente a las nuevas
modalidades de victimización digital con agilidad y eficiencia. También es
clave que las empresas tecnológicas y financieras contemplen este fenómeno
dentro de sus políticas de responsabilidad social, inviertan en seguridad
informática y colaboren activamente con las autoridades compartiendo datos
sobre patrones delictivos. Asimismo, las organizaciones sociales pueden asumir
un rol crucial en la prevención a través de campañas de concientización
dirigidas a los grupos más desprotegidos sobre cómo protegerse en el
ciberespacio.
Solo concatenando esfuerzos entre estos
diversos actores sociales y focalizando las acciones de forma coordinada en los
grupos poblacionales más desprotegidos, se podrá obtener un impacto real en la
prevención y la reducción de la victimización en línea. Como futuros
profesionales de las ciencias sociales y humanas tenemos el deber ético de
alzar la voz, visibilizar esta problemática y movilizar a los tomadores de
decisiones para proteger efectivamente los derechos humanos de todas las
personas en el entorno digital, especialmente de aquellas en mayor situación de
vulnerabilidad como niños, adultos mayores y grupos minoritarios.
Referencias.
Arias, F., Rivera, D., y Ceballos, G. A.
(2016). Factores cognitivos y motivacionales de vulnerabilidad para la adicción
en jóvenes universitarios. Avances En Psicología Latinoamericana, 34(1),
147-159. https://doi.org/10.12804/apl34.01.2016.10
Colodro Quiroz, F. J. (2022). Tutela penal
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Gordo, Á., García, A., y Díaz, V. (2019). La
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Kessler, G. (2009). El sentimiento de
inseguridad: sociología del temor al delito. Siglo Veintiuno.
Mesch, G. S.
(2009). Parental Mediation, Online Activities, and Cyberbullying. CyberPsychology y Behavior, 12(4), 387-393. https://doi.org/10.1089/cpb.2009.0068
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2022). La victimización delictiva en Costa Rica. https://www.undp.org/es/costa-rica/publications/la-victimizacion-delictiva-en-costa-rica
Central Informativa TV, (2018, 20 de febrero). Los Peligros del Internet para los Niños [Video]. YouTube. https://youtu.be/i_92-NovRT0?si=A0kL8AFdOzPZmWpn

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