Vulnerabilidad digital de niños y adultos mayores: estrategias de prevención frente a nuevas modalidades de victimización en línea.

Figura 1. Captación sexual de menores por Internet o “Child Grooming Online”, un delito muy presente Nota. La imagen muestra a un hombre que utiliza un ordenador portátil para contactar con menores por Internet. Fuente: Confilegal (2023).

La vulnerabilidad de ciertos grupos poblacionales los expone a un mayor riesgo de victimización, especialmente con el auge de las tecnologías que facilitan nuevas formas de victimización. Los adultos mayores y los niños son particularmente vulnerables en el ciberespacio. Según un estudio, en 2021 Costa Rica registró un aumento del 233% en denuncias por delitos informáticos con respecto al año anterior, siendo el phishing, el fraude electrónico y la suplantación de identidad los más frecuentes (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo [PNUD], 2022).

Esta situación nos obliga a reflexionar sobre las condiciones de vulnerabilidad que propician la victimización. Al respecto, Kessler (2009) señala que la vulnerabilidad social se relaciona con “la incapacidad de respuesta ante la adversidad” (p.65). En esa línea, la edad puede constituir un factor de vulnerabilidad. Por un lado, los adultos mayores, dado los cambios físicos y cognitivos asociados al envejecimiento, enfrentan dificultades para defenderse ante situaciones adversas. Por otro lado, los niños tienen una comprensión limitada sobre las implicaciones de sus acciones y sobre los riesgos a los que se exponen, especialmente en entornos digitales.

Además de la edad, Arias et al. (2016) identifican como factores de vulnerabilidad “el género, la clase social, la pertenencia a minorías étnicas y la discapacidad física o psíquica de las personas” (p.147). En efecto, las mujeres, las personas de escasos recursos y los grupos minoritarios enfrentan con frecuencia situaciones de discriminación y exclusión que minan sus capacidades para protegerse de la victimización.

En el contexto actual, el desarrollo tecnológico también está configurando nuevos escenarios de vulnerabilidad ante el cibercrimen. La integración de las tecnologías digitales en todos los ámbitos de la vida cotidiana ha creado nuevas oportunidades para los predadores informáticos. Al respecto, Mesch (2009) advierte que “a medida que Internet se integra en la vida cotidiana de más personas, los riesgos de victimización en línea también aumentan” (p.159).

Hoy vivimos inmersos en un amplio ecosistema digital conformado por redes sociales, comercio electrónico, banca en línea, expedientes médicos digitales, entre muchos otros. Todas nuestras interacciones en este entorno van dejando rastros de información personal y huellas digitales que pueden ser aprovechadas con fines delictivos. Así proliferan modalidades como el phishing para robar credenciales bancarias, la ingeniería social para manipular personas, el cryptojacking para minar criptomonedas ilícitamente, la filtración de bases de datos para vender información personal en la dark web, por mencionar algunos.

Dentro de este contexto, niños, adolescentes y adultos mayores se han vuelto particularmente más vulnerables frente al accionar de depredadores digitales. Factores como la ingenuidad, la impulsividad, la necesidad de aceptación grupal, el desconocimiento sobre configuraciones de privacidad y el deterioro cognitivo propio de la senectud, están siendo aprovechados por estafadores que logran su confianza mediante estrategias de persuasión cada vez más refinadas.

Por ello, resulta urgente abordar esta problemática e implementar medidas integrales de prevención focalizadas en la protección de los grupos etarios más vulnerables en el entorno digital. Las respuestas deben contemplar tanto reformas legales para penalizar las nuevas modalidades de cibercrimen, como políticas de concientización sobre riesgos dirigidas a la población vulnerable, controles parentales en dispositivos tecnológicos, capacitación a cuidadores y familias sobre señales de victimización, entre otras acciones que permitan prevenir y reducir la creciente victimización en línea de niños y adultos mayores.

Al respecto, una estrategia clave es la alfabetización digital de adultos mayores y niños. Esto implica, en palabras de Gordo et al. (2019), desarrollar “habilidades y conocimientos necesarios para utilizar Internet de forma segura y responsable” (p.3). Se requieren programas educativos sobre protección de datos personales, detección de fraudes electrónicos, configuración de privacidad en redes sociales, entre otros. Así se empoderará a estas poblaciones para que naveguen el ciberespacio de manera informada y segura.

Otra línea de acción importante es establecer canales accesibles de denuncia ante delitos informáticos. A pesar del incremento alarmante de ciberdelitos en los últimos años, las posibilidades para que las víctimas efectivamente denuncien estos hechos son aún muy limitadas. Los sistemas actuales de recepción de denuncias del Ministerio Público no están adaptados a la complejidad técnica ni a las necesidades particulares de vulnerabilidad que caracterizan a muchas víctimas de ciberdelitos.

Esto se observa claramente en poblaciones como adultos mayores, niños o personas con discapacidad cognitiva, quienes no solo requieren canales de fácil uso y lenguaje sencillo, sino también privacidad, confidencialidad y acompañamiento profesional para completar el tortuoso proceso de formulación de una denuncia penal en un sistema predominantemente análogo. Por ello, expertos como Colodro Quiroz (2022) plantean implementar “una plataforma electrónica amigable, expedita y focalizada donde se unifiquen todos los canales e instrumentos que permitan denunciar ilícitos informáticos” (p.167). 

Esta plataforma debería diseñarse pensando en las necesidades de grupos vulnerables como principal usuario, de modo que cuente con funcionalidades como lectura de pantalla para débiles visuales, texto traducido a lenguaje de señas, asistencia de un profesional en psicología ante eventos traumáticos, entre otras. La interfaz podría ser similar a la de una aplicación móvil, aprovechando la familiaridad que muchos usuarios ya tienen con ese formato. Y el back-end o arquitectura del software debería permitir derivar los casos de forma expedita a las autoridades correspondientes según el tipo penal.

De esta manera se superaría la dispersión actual, facilitando que las víctimas -especialmente los grupos más vulnerables- puedan reportar los incidentes de victimización en línea y activar efectivamente rutas especializadas de investigación, judicialización y sanción acordes al bien jurídico afectado. Así se incentivaría la denuncia, se recopilarían valiosos datos criminológicos sobre la evolución de los ciberdelitos y, lo más importante, se evitaría la impunidad y revictimización que hoy caracteriza los escasos casos que logran ingresar a un sistema de justicia penal desbordado e inadecuado para atender esta problemática.

En definitiva, la victimización expone a las personas más vulnerables de la sociedad a severos daños emocionales, sociales y económicos. Los adultos mayores y los niños, al enfrentar condiciones de dependencia, discapacidad, falta de apoyo familiar o desconocimiento sobre los entornos digitales, ven sus derechos humanos gravemente vulnerados mediante acciones delictivas como el phishing, la estafa electrónica o la suplantación de identidad. Estos hechos victimizantes les ocasionan profundas afectaciones psicológicas como depresión, ansiedad, estrés postraumático; deterioran sus redes de apoyo al erosionar la confianza en sus relaciones cercanas; e incluso llegan a causar pérdidas patrimoniales significativas que comprometen su seguridad económica.

Las tecnologías de la información y la comunicación están creando nuevas modalidades de victimización en entornos como las redes sociales, los juegos en línea, la banca electrónica o el comercio digital. Ciberdelitos como el grooming, el ciberbullying, la pornografía infantil, la trata de personas o el robo de identidad digital, están proliferando de maneras impensadas. Esta compleja y cambiante realidad requiere respuestas integrales desde el Estado, la empresa privada y la sociedad civil.

Se necesita que las agencias gubernamentales especializadas en ciberseguridad y protección de grupos vulnerables fortalezcan sus capacidades tecnológicas y humanas para hacer frente a las nuevas modalidades de victimización digital con agilidad y eficiencia. También es clave que las empresas tecnológicas y financieras contemplen este fenómeno dentro de sus políticas de responsabilidad social, inviertan en seguridad informática y colaboren activamente con las autoridades compartiendo datos sobre patrones delictivos. Asimismo, las organizaciones sociales pueden asumir un rol crucial en la prevención a través de campañas de concientización dirigidas a los grupos más desprotegidos sobre cómo protegerse en el ciberespacio.

Solo concatenando esfuerzos entre estos diversos actores sociales y focalizando las acciones de forma coordinada en los grupos poblacionales más desprotegidos, se podrá obtener un impacto real en la prevención y la reducción de la victimización en línea. Como futuros profesionales de las ciencias sociales y humanas tenemos el deber ético de alzar la voz, visibilizar esta problemática y movilizar a los tomadores de decisiones para proteger efectivamente los derechos humanos de todas las personas en el entorno digital, especialmente de aquellas en mayor situación de vulnerabilidad como niños, adultos mayores y grupos minoritarios.

 


Referencias.

Arias, F., Rivera, D., y Ceballos, G. A. (2016). Factores cognitivos y motivacionales de vulnerabilidad para la adicción en jóvenes universitarios. Avances En Psicología Latinoamericana, 34(1), 147-159. https://doi.org/10.12804/apl34.01.2016.10

Colodro Quiroz, F. J. (2022). Tutela penal de los sistemas que utilizan tecnologías de la información en Latinoamérica. Polít. Crim., 17(34), 152-173. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-33992022000100152 

Confilegal. (2023). Captación sexual de menores por Internet o “Child Grooming Online”, un delito muy presente [Fotografía]. Confilegal.

Gordo, Á., García, A., y Díaz, V. (2019). La alfabetización digital de las personas mayores. Educar, 55(1), 1-17. https://dx.doi.org/10.5565/rev/educar.895

Kessler, G. (2009). El sentimiento de inseguridad: sociología del temor al delito. Siglo Veintiuno.

Mesch, G. S. (2009). Parental Mediation, Online Activities, and Cyberbullying. CyberPsychology y Behavior, 12(4), 387-393. https://doi.org/10.1089/cpb.2009.0068

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2022). La victimización delictiva en Costa Rica. https://www.undp.org/es/costa-rica/publications/la-victimizacion-delictiva-en-costa-rica  

Central Informativa TV, (2018, 20 de febrero). Los Peligros del Internet para los Niños [Video]. YouTube. https://youtu.be/i_92-NovRT0?si=A0kL8AFdOzPZmWpn

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